lunes, 11 de marzo de 2019
Sintomas menos agradables
Recordatorio de síntomas menos agradables. Cuando usted comience a ayunar le olerá mal el aliento y la lengua se ensuciará adquiriendo un aspecto pastoso. Estos síntomas desaparecen cuando su sistema digestivo se haya depurado completamente. Probablemente le duela la cabeza e incluso algunas articulaciones (algo así como si fuese a tener gripe). Todo esto pasa los primeros días y pone en evidencia la necesidad que usted tenía de ayunar. Todo su curpo se moviliza para eliminar toxinas. Recuerde que también duele la cabeza cuando se cometen excesos con la comida o la bebida. Todos estos síntomas son pasajeros.
Muchas personas se vuelven irritables cuando dejan de comer. Esto le puede pasar a usted. Los primeros días puede estar más nervioso. Debe usted practicar ejercicios respiratorios e incluso dar algunos paseos, mejor acompañado de otra persona por si se siente débil o se fatiga. Tome alguna infusión de tila. No está de más que le diga que los primeros días son decisivos para la continuidad de su ayuno. SU DECISIÓN DEBE SER FIRME. Usted tiene el suficiente auto-control como para llevar a efecto su decisión y cosechar sus beneficios. Lo que suele hacer fracasar un ayuno es el aburrimiento y la rutina que llevan al practicante a pensar en la comida especialmente a las horas en que solía sentarse a la mesa.
Su temperatura corporal puede descender un poco y su pulso acelerarse algo o, en algunos casos, enlentecerse. Ninguno de estos síntomas normales es un problema. Puede que le cueste dormir durante los primeros días. Si nota que retiene líquidos o que no orina lo suficiente no se asuste; continuando con el ayuno pronto se normalizará todo.
Algunas personas con cáncer que han ayunado han pasado días con fiebre. Corresponde esta circunstancia, generalmente, con personas que tienen tumoraciones grandes en las que se producen zonas de necrosis durante el ayuno. Los productos de desecho que provienen de las células malignas que mueren pueden producir lesión inflamatoria y fiebre. No conviene alarmarse excepto sila fiebre es muy alta. Si pasa de 40 grados centígrados habrá que tomar medidas para hacerla descender algo. Hay, a veces, grandes masas tumorales que se necrosan produciendo una gran reacción. Como se dará cuenta esto es muy positivo pero conviene que la fiebre no cause daños por sí misma. Por tanto, si hay fiebre, tómense medidas para mantenerla por debajo de 40 grados centígrados. Pero no conviene suprimirla completamente hasta que ella misma ceda de manera espontanea. Véase el apéndice sobre la fiebre en el cáncer.
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