lunes, 11 de marzo de 2019
Analisis del cancer
El cáncer, al tener un crecimiento tan rápido, puede resultar especialmente sensible a la supresión de la alimentación. Ello significa que durante el ayuno puede ver comprometida su supervivencia (en todo o en parte) por falta del aluvión de nutrientes necesario para su exagerado crecimiento. A menudo, durante la práctica de un ayuno, algunos tumores experimentan necrosis o muerte de alguna de sus partes, lo que limita su desarrollo.
Recordemos que un cáncer es ajeno al orden y las leyes que rigen el resto del organismo. Posiblemente concurran, durante un ayuno, mecanismos de regulación que faciliten la inhibición y lisis de un tumor canceroso. Literalmente, quiero decir, que es posible que el propio cáncer sea devorado por el organismo, utilizado como fuente de energía para el conjunto del cuerpo.
Para ser sinceros habrá que reconocer que, para ser una práctica terapéutica antiquísima, no existe casi ningún estudio clínico sobre sus beneficios. Obviamente esto resulta "explicable" porque de tales estudios no se beneficiaría económicamente nadie. Así que, básicamente, contamos con miles (millones) de practicantes pero ningún estudio sistematizado sobre sus beneficios. No así sobre lo que fisiológicamente sucede en un ayuno que sí es un campo perfectamente conocido.
Todo lo que necesita para hacer un ayuno terapéutico es QUERER HACERLO. Siga leyendo para tenerlo un poco más claro.
Para saber cuánto tiempo tiene que durar un ayuno sólo hay que dejar que la propia inteligencia de nuestro cuerpo nos lo indique. Esto quiere decir que cuando comience su ayuno usted no sabrá los días que durará. Me explico: cuando hayan pasado los tres o cuatro primeros días posiblemente no tenga hambre. Puede ser que, incluso, le desagrade hasta la idea de comer (aunque no se lo pueda creer ahora). El descanso y reparación de su cuerpo habrá terminado cuando vuelva a sentir deseos de comer.
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