domingo, 22 de julio de 2012

no permitas que te hagan sopa de rana

Metáfora de la rana hervida
Si pones una rana en una olla de agua hirviente inmediatamente saltará. Pero si pones una rana en una olla con agua a temperatura ambiente y no la asustas, seguramente se quedará muy tranquila. Si entonces elevas la temperatura de 20 a 25 grados, la rana estará muy satisfecha. A medida que vayas elevando la temperatura lenta y gradualmente la rana se va aturdiendo y no salta. Cuando el agua está muy caliente ya no está en condiciones de saltar aunque nadie se lo impida. Si sigues calentando,  muere y finalmente hierve.
¿Qué ha ocurrido?
El aparato neurológico de la rana está preparado para detectar amenazas a cambios repentinos en el medio ambiente. No para  cambios lentos y graduales.
La deficiente toma de consciencia de sutiles amenazas que se producen ante objetivos personales y empresariales es la causa de muchos fracasos. Con estudios sistémicos hemos comprobado que ocurre como en la parábola de la rana.
Nuestra mente está tan sintonizada a percibir sólo en  secuencias de menos de 34 repeticiones por minuto, que los procesos más lentos y graduales no los percibimos.
¿Te has quedado a contemplar alguna vez los charcos dejados por una marea?
Si te quedas a observarlos atentamente durante unos minutos verás que cobran vida. Son como bellas criaturas. Y están siempre allí. Pero se mueven tan despacio que al principio nadie las ve.
La metáfora  de la rana hervida nos invita a aminorar nuestro ritmo frenético y ver los procesos lentos y graduales que muchas veces nos plantean las mayores amenazas sin que nos demos cuenta.
El coaching puede ser muy útil para ayudarte a tomar consciencia no solamente de lo evidente sino también de lo sutil.

Esta toma de conciencia de la realidad actual nos ayuda a eludir el destino de la rana hervida y a elevar nuestro dominio personal.

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